Una Traviata excelente

27 Juliol 2009

Traviata-Sills

La neoyorquina Beverly Sills (Brooklyn, 1929) cantó a lo largo de su carrera innumerables funciones de La Traviata, papel que debutó con solo 22 años cuando trabajaba en la Charles Wagner Opera Company en gira por toda Norteamérica y Violetta es uno de sus papeles emblemáticos. Cuando grabó esta versión al inicio de los 70s conocía la parte como la palma de su mano.

Si bien la Sills no era una soprano dramática de coloratura (a lo Callas) aportaba al rol más drama, detalles y colores que otras famosas Violettas (véase Sutherland o Moffo). Su encanto y brillantez en el primer acto son innegables culminando un “Sempre libera” maravilloso en coloraturas y agudos. En el segundo acto, junto al Giorgio Germond de Panerai, el canto es más lírico y muy bellamente fraseado (casi tan bello como la Caballé), en un dúo que quizás sea lo mejor que le he escuchado a la Sills nunca, con un “dite alla giovine” tan desgarrador como etéreamente lírico. Pero el completo triunfo de la Sills, aunque parezca mentira, está en el cuarto acto, donde aporta una intensidad tremenda al personaje con una voz que suena vulnerable y frágil.

El Alfredo de Gedda es otra razón para tener muy en cuenta esta Traviata. La voz ya había pasado su mejor momento, sin todavía estar en franco declive, pero el papel no tiene ningún escollo que el elegante fraseo y perfecta técnica del tenor no puedan solventar sin problema. En “De mie bollenti spiriti” parece que la línea y la voz se ajusten exactamente al texto, y la cabaletta “O mio rimorso” está cantada como nadie y rematada con un do espectacular. En el tercer acto oscurece la voz y en el cuarto acto remata la actuación con una excelente prestación en el dúo “Parigi o cara”

Rolando Panerai, que ya era todo un veterano, es un notable Germont. Este señor representa el cantante de ópera de la vieja escuela que siempre sabe lo que canta y lo hace con rigor. Panerai, además, tiene la ventaja de que es un notable intérprete, con lo que a su buena labor vocal se le une una magnífica caracterización. En el dúo con Violetta se muestra severo, sin artificios, en “Di Provenza” es paternal sin llegar a lo cursi, y en la última escena de la ópera refleja en su canto la culpabilidad como pocos.

El italiano Aldo Ceccato hace una lectura sin amaneramientos, ni frivolidades, y lo más importante, sin cortes. La captura de las voces es excelente mientras que la de la orquesta es un poco saturada (como de iglesia).

Es una excelente Traviata con un gran elenco de cantantes, ¿qué más se puede pedir?

(CD01, CD02)

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: