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ESTAMOS DE VACACIONES

4 Agost 2009

vacaciones

La Bolena de la Caballé

4 Agost 2009

Anna Bolena

Hace años que tenía esta versión milanesa de la Bolena de Caballé pero con un sonido tan precario que hacía que prácticamente la tenía inédita. Hace poco conseguí esta nueva edición de Myto, que recoge la función con un muy buen sonido estéreo.

La Caballé siempre tuvo gafe con este papel. Consumada Elisabetta en el Roberto (que debutó en Nueva York casi inmediatamente después de la Lucrezia), y Maria Estuardo insuperable en tantas funciones, la primera (por cronología y composición) reina Tudor Donizettiana siempre le dio muchos problemas en el teatro (por causas siempre accidentales).

La Caballé cantó Bolena poquísimas veces, y si a mediados de los setenta y en 1981 ya se suspendió la vuelta del papel a la Scala, que no se había repuesto desde las funciones de la Callas del 58, y que se atribuyó a posible miedo de la soprano catalana a que la comparasen con la Divina, en 1982 la Caballé tenía la oportunidad de demostrar que no tenía miedo ni del papel, ni de la alargada sombra de la soprano griega, ni de sus temibles “viudos”, 34 años después. Para ello la Caballé decidió programar unas funciones previas en el Liceu (de rodaje) en enero de ese mismo año (las funciones de la Scala se fijaron para febrero), pero la diva no se podía imaginar que ese iba a ser “el peor año de su carrera”, por el cúmulo de desgracias y problemas de salud y personales que sufrió.

Las desgracias empezaron en las funciones del Liceu, ya que de las tres previstas sólo pudo cantar dos, atacada la soprano de fuertísimos dolores en el costado que resultaron en un cólico nefrítico que al final tuvo que ser operado. La operación le hizo suspender una Gemma di Vergy en Hamburgo, para retornar en una función de nada menos que Turandot en Niza. Caballé recuerda:

“Mi voz había perdido completamente la fuerza. No podía aguantarla correctamente. Ni volumen, ni potencia, nada. Yo creía que estaba bien. Al fin y al cabo, la operación no había sido importante, solo un pequeño corte a la altura del riñón. Pero me equivocaba en las consecuencias que tuvo para mi, y al final me sentía prácticamente acabada”

 En este estado se fue a Milán para comenzar los ensayos de la Bolena, pero antes del desastre, el 1 de febrero dio un recital en la Scala acompañada al piano por Zanetti, que a pesar del éxito, la dejo exhausta. Los ensayos, siguieron bien, y todo hacía pensar que hasta los viudos quedarían complacidos. Mientras, viajaba a Barcelona para cantar unos duos con Carreras en un concierto en el Liceu, y retrasó su vuelta a Milán un día más de lo previsto por problemas de salud de su madre.

 El día 11 de febrero volvía a Milán, y la primera función se daba el día 14, pero ese mismo día la soprano empezó a encontrarse enferma. Los días pasaban y la soprano cada vez estaba peor, con vómitos y problemas intestinales. Los médicos de la Scala visitaron a la cantante y enseguida reconocieron que la soprano no estaba ni para cantar ni para ensayar. Los análisis que le hicieron en el principal hospital de Milán inmediatamente determinaron que sufría una intoxicación por salmonelosis, y que debía ingresar en el hospital. Así que era imposible que Caballé actuara en la función del estreno, y se notificó a la dirección del teatro, que informó a Ruth Falcon, la cover, que tendría que actuar en el ensayo general y en el estreno.

 Pero la dirección del teatro milanés fue incapaz de comunicar al público que Caballé no actuaría en el estreno, así que hasta las 8 de la tarde del 14 de febrero nadie supo, después de 10 minutos de retraso, y a través de una voz anónima de megafonía, que Caballé no actuaría esa noche. El público estalló en gritos, burlas y protestas, mientras Patané salía para empezar la función. Pero fue imposible, con el público pidiendo la sangre del superintendente del teatro. La dirección, acojonada por el nivel de crispación que estaba alcanzando la situación, le pidió a Giulietta Simionato, la Seymour de la Callas en el 58 que asistía a la función, que saliese a pedir calma, pero fue inútil y diez minutos después se anunciaba por megafonía que se suspendía la función. El anuncio todavía crispo más al público y empezaron los altercados, que al final acabaron con la entrada de los carabinieri para desalojar el teatro. La situación se prolongó durante varias horas y fue captada por las televisiones italianas.

Entonces empezó el acoso a la Caballé, tanto por la prensa como por el teatro, que empezó a colgar diariamente en la puerta del teatro el parte médico de la soprano. Las funciones del 16 y 19 de febrero fueron canceladas porque la cover cogió un virus (que casualidad!), y el teatro le comunicó a Montserrat que si no cantaba la siguiente función se suspendería la producción, con lo que a Caballé no le quedó otra alternativa que comprometerse a cantarla, estuviera en el estado que estuviera.

La función se celebró en un ambiente muy tenso, nadie estaba contento, la diva nerviosa y convaleciente y parte del público lo único que deseaba era manifestar su enfado, independientemente de que la Caballé cantara bien o mal. Los piratas asistieron en masa para documentar el evento. El hecho es que la Caballé cantó muy bien, y su indisposición sólo se hizo visible cuando en el recitativo que precede al aria “Al dolce guidami” cantó un do que tardó una fracción de segundo en colocarse, pero con ese fallo hubo suficiente para que un grupo de voces montara un follón considerable (incluso le gritan “Strega”, o sea, bruja), como si hubiesen estado esperando toda la función para lanzarse al cuello de la diva con el mínimo pretexto. Hasta ese instante había recibido fuertes e incluso enstusiastas aplausos, sobretodo al final del primer acto donde la Caballé culminó el finale con un inusualísimo, para ella, re sobreagudo.

Montserrat Caballe “Giudici! ad Anna” Live from Scala 1982

La última función la cantó una desconocida y debutante Cecilia Gasdia que estuvo presente en la función del día 14 y que describe los acontecimientos como sigue:

“Estuve en la representación que cantó Montserrat Caballe…Su éxito fue enorme. Los periódicos tienen la costumbre de escribir cosas inexactas que no se asemejan nada a la realidad. La ovacionaron muchísimo, y aunque pudo haber alguna debilidad momentánea, el resto de la velada estuvo magnífica…Cantó el aria “Al dolce guidami” como una diosa, y el teatro estalló en una ovación ensordecedora. Lo sé porque estaba allí…Claro que siempre hay los que nosotros llamamos “solistas anónimos” de los pisos altos, gente que nunca encuentra nada a su gusto”

 La verdad es que la grabación muestra a una más que notable Caballé, con unos correctos Savastano y Obrazstsova (un poco pasada de vueltas) y un problemático Enrico de Plishka. Escuchar y juzgar.

Gaetano Donizetti-ANNA BOLENA (CD01a, CD01b, CD02a, CD02b)

Enrico VIII, re d’Inghilterra – Paul Plishka

Anna Bolena, sua moglie – Montserrat Caballé

Giovanna Seymour, damigella di Anna – Elena Obraztsova

Lord Rochefort, fratello di Anna – Carlo Del Bosco

Lord Riccardo Percy – Antonio Savastano

 Smeton, paggio e musico della regina – Elena Zilio

Signor Hervey, uffiziale del Re – Giampaolo Corradi

Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano-Giuseppe Patané. 1982