Una Semiramide made in America

4 Setembre 2009

Semiscore

Semiramide ha sido fundamental en la rehabilitación de la ópera seria de Rossini por la inmensa calidad de su música. En “Storia del belcanto”, Rodolfo Celletti lo expone así:

“Es comprensible que junto a Tancredi, las representaciones de “Semiramide” hayan suscitado el mayor consenso de todas las recuperaciones de óperas serias de Rossini. Sabemos que Rossini siempre soñó con una huida de su propio tiempo. En el paso de la tragedia de Voltaire al libreto de Gaetano Rossi, esta ópera adquirió de forma curiosa ciertas estructuras y características de la ópera Veneciana de finales del siglo. XVIII, como la grandiosidad de las escenas, el espectacular vestuario, el personaje principal legendario, los sucesos fantásticos, la evocación de las sombras de los muertos, la ambivalente pasión de Semiramide hacia Arsace, el reencuentro entre madre e hijo, la contralto travestida que recuerda algunas inflexiones del contralto castrado. Y en este contexto, la afinidad de Rossini hacia la transfiguración y la alegoría vocal resplandeció como nunca antes. Así, mientras por un lado el desarrollo de su genio indicaba que con el tiempo tomaría nuevas direcciones, por otro lado “Semiramide” fue algo más que el resumen de toda la ópera italiana que había compuesto. Fue la última ópera en la gran tradición Barroca: la más bella e imaginativa, quizá la más completa; pero también, irremediablemente, la última.”

Durante los años 80 la ópera fue triunfalmente recuperada de forma definitiva para el repertorio, basándose en una generación de intérpretes que, al fin en todas las cuerdas, podían hacer frente a las desmesuradas exigencias vocales y estilísticas.

En la función que os presento, del 1986, el reparto está formado por cuatro cantantes norteaméricanos eminentes especialistas en el repertorio Rossiniano, todos ellos fuera de serie.

La veterana Marilyn Horne sigue siendo un extraordinario Arsace veinte años después de su pionera grabación con Joan Sutherland. La Horne sólo muestra alguna debilidad en los graves, en un registro de pecho muy exagerado que rompe la homogeneidad de la voz aun en muy buenas condiciones incluso en el agudo. A pesar de esto se la escucha con admiración por muchos motivos. El supremo control del aire le consiente no sólo la regulación dinámica en cualquier tesitura, sino que las extenuantes escalas de sus arias surjan con cada nota claramente emitida pero todas ligadas como perlas en un collar. Horne exhibe con bravura su habilidad para el canto acrobático pero también domina el canto alado, mórbido y sfumatissimo. Excele en todas sus intervenciones, pero es en el maravilloso duo con Assur “Bella imago degli Dei” y en su segunda gran aria “In si barbara sciagura” donde uno no puede escuchar sin que se le abra la boca.

Final de la gran escena de Arsace del Acto II de Semiramide. Marilyn Horne. Met, 1990

June Anderson no posee exactamente la voz de soprano drammatico d’agilità que exige el papel y que debía ajustarse a las características de Isabel Colbrán. En la escena del “Juramento” y algunas agilidades di forza se percibe la falta de mordiente del registro grave y en la intención (siempre uno de los puntos débiles de la soprano). Sin embargo en los pasajes donde ha de ofrecerse un canto purísimo como en “Bel raggio lusinghier”, donde está realmente espectacular, Anderson exhibe un canto muy bello, legato impecable, agudos timbradísimos y modulaciones subyugantes. Digna heredera de Joan Sutherland, con quien tiene más de una semejanza en cuanto al timbre, menos squillante en el agudo pero más nítido en la zona media.

June Anderson canta “Bel raggio lusinghier”, Opéra de Paris, 1987

Samuel Ramey saltó a la fama precisamente con una serie de representaciones de “Semiramide” en Aix-en-Provence (1980), con Caballé y Horne, cayendo como un meteorito en el triste panorama rossiniano de las voces masculinas. Se comprende el impacto causado escuchando cada una de sus intervenciones como el intrigante Assur. En plenitud absoluta, exhibe su timbre compacto, aterciopelado y homogéneo, con ese toque ligeramente gutural que debía responder a su propia naturaleza y no a una impostación baja, pues técnicamente supera todas las dificultades como si no existieran. Su autoridad es total tanto en las agilidades di forza, definidas y timbradas (sus dúos con Arsace y Semiramide) como en el canto espianato de su aria “Deh!… ti ferma”, que hunde el teatro. A parte de esto, es destacasíma la variedad en el canto, con variaciones en los da capo, como nunca se han escuchado a un bajo.

Samuel Ramey canta “Deh! ti ferma … Que’ numi furenti” Met 1990

Además de su acostumbrado virtuosismo, Chris Merritt le otorga a Idreno un carácter viril que las voces de contraltino con las que se le asocia no pueden ofrecer, además está dotado de un agudo espectacular y un grave corpóreo. Su voz alterna sonidos timbrados de tenor romántico con otros un poco más afalsetados, pero lo hace con buen criterio. “Ah! dov’è, dov’è il cimento?” la afronta con la noble bravura necesaria y gran seguridad en los numerosos pasajes de canto di sbalzo (un argumento más a favor del Idreno baritenore). En “La speranza più soave” muestra un fraseo con adecuados claroscuros (el smorzando de “soave”) y acentos amorosos. Obtiene un éxito clamoroso.

Los protagonistas, todos nacidos en los EE.UU., califican para nota por la calidad de su dicción italiana incluso en los recitativos.

El resto del reparto no desentona, excepto un espectro de Nino vociferante. Henry Lewis y las fuerzas estables del Covent Garden acompañan con la grandiosidad y la energía necesarias.

Existen algunas distorsiones en la transmisión radiofónica, una muy molesta al inicio de “Giorno d’orrore”, pero son males menores para conocer “una de las joyas de la voz humana”.Disfrutadla.

Gioachino Rossini-SEMIRAMIDE (CD01, CD02, CD03)

SEMIRAMIDE regina di Babilonia / soprano (June Anderson)

ARSACE comandante l’armate / contralto (Marilyn Horne)

ASSUR principe del sangue di Belo / basso (Samuel Ramey)

IDRENO re dell’Indo / tenore (Chris Merritt)

AZEMA principessa del sangue di Belo / mezzosoprano (Judith Howarth)

OROE capo de’ magi / basso (Gwynne Howell)

MITRANE capitano delle guardie reali / tenore (John Dobson)

L’OMBRA DI NINO / basso (Matthew Best)

Royal Opera House Orchestra and Chorus, Henry Lewis (15 de mayo de 1986)

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