Mis favoritos: Las sinfonías de Johannes Brahms

25 Octubre 2009

Brahms

En las últimas semanas he escuchado dos integrales de las cuatro sinfonías de Brahms. Tengo que confesar que estas obras están entre las composiciones que más me gusta escuchar y reescuchar, sobretodo la cuarta, que es una de las composiciones sinfónicas que más me llenan y me hacen disfrutar.

Las dos integrales que os presento son muy diferentes. La primera es un clásico de la discografía y la segunda una novedad (apareció hace pocos meses) que acabará siendo un clásico. Pero hablemos un poco de las sinfonías.

Sinfonía nº 1 en do menor, Op. 68 (1876)

La primera sinfonía de Brahms se estrenó en 1876 después de una larguísima concepción. El mundo musical esperaba con ansia la primera obra sinfónica del compositor, y Brahms consciente de ello se tomó su tiempo. En 1862 ya tenía una versión del primer movimiento, mientras que 1868 seguramente ya había concluido el último, ya que envió una felicitación de cumpleaños a Clara Schumann con el tema del “cuerno alpino” del finale. Después del estreno de 1876 todavía volvería a reescribir el segundo movimiento.

La sinfonía tiene cuatro movimientos, indicados como sigue:

I. Un poco sostenuto – Allegro – meno Allegro

II. Andante sostenuto

III. Un poco Allegretto e grazioso

IV. Adagio – Più Andante – Allegro non troppo, ma con brio – Più Allegro (do mayor)

El primer y cuarto movimiento son claramente de inspiración Beethoveniana, de allí que se le llegase a calificar como la décima, ya que el tipo de tema y desarrollo del primero recuerdan claramente la estructura del primero de la novena, mientras que el último con su impetuoso inicio de la que emerge la melodía en forma de himno del corno alpino calcan el modelo del finale de la sinfonía coral del genio de Bonn.

Sin embargo, los dos movimientos centrales (un amable andante en forma de romanza y un plácido intermezzo) se alejan del prototipo beethoveniano, más potente, y nos muestran a un Brahms más romántico y contemplativo, claramente inspirado por Schumann.

Para que podáis comprobar la grandiosidad beethoveniana os dejo un link a unos videos que recogen el último movimiento. 

Brahms Sinfonia N.1 Quarto Mov (1ª parte, 2ª parte) Berliner Phihlarmoniker -Karajan

Sinfonía nº 2 en re mayor, Op. 73 (1877)

La segunda sinfonia representa un giro de 180 grados respecto a la anterior, parece que Brahms una vez rendidas cuentas con Beethoven tome su propia vía. En esta segunda sinfonía abandona el dramatismo para aterrizar en una concepción más lírica. Compuesta durante una visita a los Alpes austriacos, tradicionalmente a esta sinfonía se la considera la más original de las cuatro, su sinfonía “Pastoral”, ya que está llena del simbolismo romántico de la Naturaleza (con intervenciones de trompa, flautas o clarinetes que trinan como los pájaros) que envuelve a la partitura en un contexto armónico exuberante.

En su segunda sinfonía, Brahms conserva la forma típica en cuatro movimientos:

I. Allegro no troppo

II. Troppo no Adagio

III. Allegretto grazioso (quasi Andantino)

IV. Allegro con Spirito,

El primer movimiento suena como un inmenso vals, con expansivas melodías, pero los trombones de vez en cuando introducen unos sonidos más sombríos que hacen de contrapunto a la placidez general. En el segundo movimiento estas sombras se hacen más evidentes, llegando a desencadenar un clímax más trágico. En los dos últimos movimientos se aligera de nuevo la atmósfera, siendo el Allegretto un intermezzo donde se mezcla una melodía elegante con una rápida y nerviosa danza. El cuarto movimiento es un estallido de optimismo y jovialidad, siendo la música más vivaz que jamás compondría Brahms (a parte de alguna de sus danzas húngaras), como podéis disfrutar en el link que os adjunto.

Symphony Nr. 2 in D major – Op. 73 (Allegro con spirito) Berliner Philarmoniker Simon Rattle Tokyo 2004

 Sinfonía n.º 3 en Fa mayor Opus 90 (1883)

Hans Richter, que en Viena, llamó a la sinfonía “Heroica”, pero tanto por su contenido como por su estructura no tiene nada que ver con la homónima de Beethoven: es la sinfonía más corta de Brahms y sus secciones en los tres movimientos en forma de sonata son muy breves. Pero a pesar de su brevedad es una de sus obras armónica y melódicamente más ricas: las exposiciones de los temas y las recapitulaciones son expansivas y llenas de ideas memorables, mientras que la unidad interna entre los diferentes movimientos queda garantizada por el desarrollo de elementos procedentes del movimiento lento en el final, y la utilización de una particula o “motto”, típica de Brahms (FA-LA-FA, F-A-F en notación), que dicen que el compositor asociaba a su lema vital “frei aber froh” (libre pero feliz).

La sinfonía tiene cuatro movimientos:

I. Allegro con brio

II. Andante

III. Poco allegretto

IV. Allegro

El primer movimiento se inicia con una enérgica exposición  de la orquesta de la melodía primaría que no decae en todo el desarrollo con un tempo de vals lleno de agitación y apasionamiento. El segundo movimiento es mucho más amable como si fuera una representación de la música de una fiesta rural. El intermezzo que le sigue presenta un carácter más agridulce, más introspectivo y sentido. El último movimiento se inicia de manera misteriosa para estallar de manera ardiente y dramática que culmina en con una frenética transformación de uno de los temas del movimiento lento.

Brahms: Symphony No.3 Mov.3-The Leipzig Gewandhaus Orchestra – Kurt MASUR, 1991

Sinfonía n.º 4 en mi menor, op. 98 (1885)

La última sinfonía de Brahms es para mí una de las obras sinfónicas más fascinantes de toda la música, ya que representa la fusión de revivir la formalidad estructural más barroca con toda la pasión del romanticismo. El genial último movimiento recupera la antigua forma del pasacalle, apoyado en un bajo del coro final de la Cantata nº150 de Bach. Esta unión se palpa a lo largo de toda la obra, en la que la tragedia y el lirismo encuentran su máximo expresión en toda la producción del compositor.

La sinfonía está dividida en cuatro movimientos:

I. Allegro non troppo

II. Andante moderato

III. Allegro giocoso – Poco meno presto – Tempo I

IV. Allegro energico e passionato – Più Allegro

El agitado primer movimiento ya contiene el germen del final. El tema de obertura es muy bello y dinámico, con una armonía vibrante y una estructura muy compleja (barroca) presagiando algunos de los elementos que se desarrollaran a lo largo de toda la obra y que se materializarán en el final. El movimiento lento recuerda la austeridad de muchas composiciones eclesiásticas barrocas, contrapuestas con la calidez y el brillo de la tonalidad en mi mayor que lo rige. El tercer movimiento es de un ímpetu rítmico y energía contagiosos. El pasacalle final somete el tema de inspiración bachiana a treinta variaciones y una coda, donde las variaciones individuales se agrupan en grandes párrafos para darle una apariencia de forma de sonata. El flujo de ideas es continuado y genial.

Como muestra os dejo un link con este último movimiento interpretado gloriosamente por Carlos Kleiber y la Bayerische Staatsorchester. Atención al virtuosismo del maestro, que tiene la referencia absoluta de esta obra en su grabación de 1980 con la Filarmónica de Viena para DG.

Brahms Symphony No.4 (4th mov) – Bavarian State Orchestra. Carlos Kleiber

brahms - sanderling

Brahms-Sinfonías-Kurt Sanderling-Staatskapelle Dresden

Esta integral grabada a principios de los años 70 es una de las integrales referenciales para gran parte de la crítica internacional. La visión de Sanderling es muy académica, sin genialidades personalistas como podrían ser las de Furtwängler (puro fuego) o manierismos orquestales (Karajan), su concepción es similar a la de la primera integral de Giulini (con la Philharmonia) pero sin llegar a esa “frialdad” ascética del italiano, ni esos tiempos tendientes a la lentitud (como también les pasa a Klemperer o Celibidache).

Sanderling obtiene un rendimiento excelente de la Staatskapelle, con un equilibrio entre planos orquestales casi milimétrico pero sin desperdiciar la maravillosa afinación y compenetración de la cuerda de los de Dresde.

Son los puntos fuertes de su integral una tercera muy vivaz pero extremadamente clara en la exposición de la entramada estructura, y una cuarta que rivaliza sin problemas con la genial versión de Kleiber jugando en el mismo terreno del apasionamiento pero sin dejar de prestar escrupulosa atención a todos los detalles.

Su visión de la primera es muy Beethoveniana, con un primer y cuarto movimiento que por articulación y precisión anticipan los criterios historicistas de un Gardiner o un Harnoncourt. Mientras que la segunda es quizás su interpretación más convencional.

CD 01

Symphony No. 1 in C minor, op. 68

Variations on a Theme by Haydn, op. 56a

CD 02

Symphony no. 2 in D major, op. 73

Symphony no. 3 in F major, op . 90 (I-II)

CD 03

Symphony no. 3 in F major, op . 90 (III-IV)

Symphony no. 4 in E minor, op. 98

Tragic Overture, op. 81

Staatkapelle Dresden-Kurt Sanderling

Brams-Rattle

Brahms-Sinfonías-Simon Rattle-Berliner Philharmoniker

Desde la integral de Karajan nadia había conseguido extraerle a las obras de Brahms y a los filarmónicos berlineses un magma sonoro tan cautivador y brillante como el director británico, ni siquiera Abbado en su integral, con un sonido más masivo y compacto. Rattle se consolida como un gran intérprete de Brahms con estas lecturas, después de su maravillosa versión del Requiem Alemán. Maravilla, también, la calidad de la toma de sonido (de los conciertos en directo realizados en noviembre de 2008), con una Filarmónica de Berlín en estado de gracia.

Rattle triunfa plenamente en una versión de la segunda tan pastoral como absolutamente vitalista, al igual que en la primera consigue transmitir toda la energía de los movimientos extremos y el romanticismo desbordado de los intermedios. En la tercera nos deja un tercer movimiento totalmente evocador, y en la cuarta cincela la intrincada estructura barroquizante con precisión, dejando una lectura que si bien no es la más dramática quizás sí es la más limpia y precisa.

CD 01

Symphony no. 1 in C minor, op. 68

CD 02

Symphony no. 2 in D major, op. 73

Symphony no. 3 in F major, op . 90

CD 03

Symphony no. 4 in E minor, op. 98

Berliner Philharmoniker-Simon Rattle

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Una resposta to “Mis favoritos: Las sinfonías de Johannes Brahms”

  1. Javier M.F. Says:

    Le felicito por el comentario de la integral de Sanderling, que por cierto no conoce casi nadie por aquí (a pesar que la Guía Sinfónica de Scherzo ya alertó de ella en 1994). A algunos si les saca de Karajan, Abbado, Bernstein y Giulini ya no saben nada más (Jochum ya para los más entendidos).
    Estoy de acuerdo en todo con usted en la valoración. únicamente un gusto personal: Mi favorita, por Sanderling, es la Primera; jamás he escuchado tanta belleza. La Cuarta tiene tanta intennsidad y belleza, e incluso clarificación de texturas como la de Kleiber, cierto, y, con un sonido más brahmsiano que la de Kleiber. Ya sabe: unos llevan la fama y otros ….


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