La tercera de Mahler, una montaña rusa de emociones

23 Novembre 2011

La tercera sinfonía es la obra más larga del compositor (yo diría que quizás sea la sinfonía más larga de todo el repertorio habitual), y en sus seis movimientos, todos ellos muy diferentes entre si tanto en carácter como en su estructura, se presenta un colosal fresco de sinfónico dedicado a la Naturaleza, que va desde el nacimiento de la vida inerte hasta la creación del hombre y de la fuerza vital por excelencia: el Amor. Mahler lo explicaba así en una carta:

“Mi sinfonía será algo que el mundo jamás ha escuchado. En ella, La Naturaleza misma toma voz, y dice secretos tan profundos que quizá se han escuchado únicamente entre sueños”. Y añadía: “Un día, el mundo se dará cuenta”.

Esta diversidad queda reflejada en el programa que el autor dio a la obra, dando título a cada uno de sus siete movimientos iniciales:

1-     “El despertar de Pan, la marcha de Verano”

2-     “Lo que me dicen las flores del prado”

3-     “Lo que me dicen los animales en el bosque”

4-     “Lo que me dice el hombre”

5-     “Lo que me dicen los ángeles”

6-     “Lo que me dice el Amor”

7-     “Lo que me dice la infancia”

La composición de la obra le llevó a Mahler tres años, quedando finalizada en 1896. No se estrenó de manera completa hasta junio de 1902, dirigida por el propio Mahler, y durante el camino perdió tanto el programa, es decir, los títulos, como el último movimiento (que pasó a ser el último movimiento de su cuarta sinfonía). En su forma final, tal como se publicó en 1898, la obra consta de los siguientes movimientos:

  1. Kräftig. Entschieden (Fuerte y decidido) [re menor a Fa mayor]
  2. Tempo di Menuetto [La mayor]
  3. Comodo (Scherzando) [do menor a Do mayor]
  4. Sehr langsam—Misterioso (Muy despacio-Misterioso)
  5. Lustig im Tempo und keck im Ausdruck (Alegre in tempo y descarado en expresión) [Fa mayor]
  6. Langsam—Ruhevoll—Empfunden (Lentamente-tranquilo-sintiéndolo profundamente) [Re mayor]

La obra se divide en una primera parte, formada exclusivamente por el primer movimiento, de más de media hora de duración, y una segunda parte que comprende el resto.

El movimiento inicial es colosal en su concepción. Se inicia brusca pero lentamente y va evolucionando hasta conventirse en una rimbombante marcha orquestal liderada por las trompas.

El segundo movimiento se inicia con un gracioso minueto, en contraste con la fuerza arrolladora del movimiento anterior, pero puntualmente se suceden episodios más impetuosos, como si de tormentas primaverales se trataran.

El scherzo siguiente tiene un carácter jovial y juguetón, con grandes carcajadas incluidas, hasta que interviene desde la lejanía una corneta, que genera un episodio parala contemplación. Cuandose retoma el scherzo la melodía de la corneta va interrumpiendo en diversas ocasiones el discurso natural del mismo.

En el bellísimo cuarto movimiento, con una instrumentación escasa, escuchamos a la contralto en un solo cantando “O Mensch! Gib acht”, sacado de la Canción de medianoche de la obra “Así habló Zaratustra” de Nietzsche, que retoma material melódico del primer movimiento.

El vivo y alegre quinto movimiento, “Es sungen drei Engel”, es una de las canciones de Des Knaben Wunderhorn escritas por el propio Mahler, donde un coro de niños, imitando el sonido de las campanas, un coro femenino y la contralto solista nos hablan de la redención de los pecados y de la fe.

A continuación os dejo un vídeo con el cuarto y quinto movimiento interpretados por Carolyn Watkinson, la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam y dirigidos por Bernard Haitink.

El sexto movimiento, de más de veinte minutos de duración, es absolutamente majestuoso.Este inmenso Adagio, según la opinión del gran Leonard Bernstein, contiene la música más dolorosamente hermosa escrita por Mahler. Se inicia muy suavemente con una melodía en forma de coral, que lentamente va creciendo hacia un final con un clímax absolutamente emocionante y sobrecogedor, coronado con unas rubricas de los timbales que nos ayudan a descargar toda la tensión contenida, y que directamente nos transportan al máximo grado de emoción posible. Una apoteosis.

Hay muchas versiones excelentes de la tercera sinfonía de Mahler, pero yo os voy a dejar mi favorita. Es la que el 25 de diciembre de 1983 recogió la radio holandesa, y que cuenta con la voz da Maria Ewing y las masas de una impresionante Orquesta del Concertgebouw, bajo la insuperable dirección, desde mi punto de vista, de Bernard Haitink.

Gustav Mahler – Sinfonía nº3 (link)

Maria Ewing, mezzosoprano

Orquesta del Concertgebouw-Bernard Haitink

Textos de la sinfonía:

http://www.kareol.es/obras/cancionesmahler/3sinfo.htm

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