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El programa de la segunda de Mahler

6 Novembre 2011

La segunda sinfonía de Mahler es una de las obras más estimulantes del repertorio. Monumental, poética, compleja, dramática,….., tiene de todo, pero nadie mejor que Mahler para explicarla. El compositor dejó dos programas que explican el devenir de los acontecimientos que quiere expresar en su música.

La sinfonía nació a partir de Totenfeier (Ritos fúnebres), un poema sinfónico en un movimiento basado en el drama poético Dziady del poeta polaco Adam Mickiewicz, que Mahler terminó en 1888.

Cuando ya comenzaba a adquirir prestigio y estima como director de orquesta, presentó su obra al entonces eminente director Hans von Bülow, que tuvo una reacción sumamente desfavorable y la consideró antimusical. Profundamente desanimado no abandonó su obra y posteriormente la retomó agregandole tres movimentos más a fines de 1893 – eran los cuatro primeros de la sinfonía que conocemos. Dejó la obra por un tiempo, sintiendo que necesitaba un final.

En 1894, Hans von Bülow murió, y en el funeral Mahler oyó una musicalización de la oda Aufersteh’n (Resurrección) del poeta alemán Friedrich Gottlieb Klopstock. Aquello fue una revelación, y decidió terminar su obra con su propia musicalización de dicho poema, al que efectuó algunas modificaciones.

Mahler diseñó un programa narrativo para la obra que reveló a varias de sus amistades. Sin embargo, no aprobó su difusión pública, aunque en la actualidad siempre se divulga en los programas de concierto.

La sinfonía fue concluida en diciembre de 1894 y tiene una duración aproximada de entre 75 a 86 minutos. La obra emplea la más extensa orquestación imaginada hasta entonces en los terrenos de la sinfonía:

4 flautas, 4 oboes; 5 clarinetes y 4 fagotes e incluyendo entre ellos: píccolo, corno inglés, clarinete bajo y contrafagot; 10 cornos, 6 trompetas; 4 trombones; tuba baja; órgano; 2 arpas; 3 pares de timbales; percusión nutrida y cuerdas, más soprano y contralto solistas y coro mixto.

La sinfonía consta de los siguientes movimientos:

  • Totenfeier. Ritos Fúnebres-Allegro Maestoso. Mit Durchaus ernstem und feierlichem Ausdruck.
  • Andante moderato. Sehr gemachlich.
  • In ruhig fliessender Bewegung (Con un movimiento tranquilamente fluyente)
  • Sehr feierlich, aber Schlicht. “Urlicht”, Texto de Gustav Mahler
  • Im Tempo des Scherzos. Wild herausfahrend. “Auferstehung”, Texto de Gottlieb Friedrich Klopstock.

Mahler diseñó un programa narrativo para la obra que reveló a varias de sus amistades. Sin embargo, no aprobó su difusión pública, aunque en la actualidad siempre se divulga en los programas de concierto.

El primero se encuentra en una carta dirigida a su amigo Max Marschalk:

“He llamado al primer movimiento, Totenfeier y por si usted está interesado, le diré que es al héroe de mi Primera Sinfonía a quien estoy llevando a su tumba y cuya vida imagino que puedo ver reflejada en un espejo desde un punto de vista superior. Al mismo tiempo está la gran pregunta, ¿porqué vivimos? ¿por qué sufrimos? ¿no será todo una gran y terrible broma? Debemos contestar estas preguntas si deseamos seguir viviendo, ¡inclusive si deseamos seguir muriendo! El hombre en cuya vida esta llamada ha resonado, debe dar una respuesta pues y yo la doy en el último movimiento. El segundo y tercer movimientos fueron concebidos como interludios. El segundo, ¡un recuerdo! Un rayo de sol, claro y pleno de vida de este héroe. Estoy seguro de que a Ud. le habrá ocurrido esto mientras estaba llevando a alguien hacia su tumba, alguien muy cercano a su corazón; tal vez en el camino de retorno apareció repentinamente la imagen de un momento de felicidad ocurrido hace tiempo, el que eleva su alma y al que ninguna sombra puede amenazar. Uno casi olvida lo que ha ocurrido… Ese es el segundo movimiento. Pero cuando Ud. despierta de este sueño melancólico y debe retornar a la confusión de la vida puede ocurrir que la agitación incesante, el torbellino sin sentido de la existencia, le parezca irreal cual figuras que danzan en un salón de baile brillantemente iluminado; usted los contempla desde la oscuridad y desde tal distancia !que no puede oír la música! Así la vida parece sin sentido, una terrible pesadilla de la que usted se despierta con un grito de horror. Ese es el tercer movimiento. Lo que sigue es claro para usted”.

El segundo programa fue dado verbalmente a su gran amiga Natalie Bauer-Lechner y a su discípulo Bruno Walter y dice:

“El primer movimiento retrata la lucha titánica contra la vida y el destino que enfrenta un superhombre quien es, todavía, prisionero del mundo, sus interminables y constantes derrotas y finalmente, su muerte. El segundo y tercer movimientos son episodios de la vida del héroe caído. El Andante nos habla de su amor. Lo que he expresado en el Scherzo puede sólo ser descripto visualmente. En Urlicht se exponen las preguntas y la lucha del alma humana por Dios, así como su propia existencia y naturaleza divina. Mientras los tres primeros movimientos son narrativos el último es totalmente dramático: Aquí todo es movimiento y acontecer. Empieza con el mismo terrible grito de muerte con que concluye el Scherzo. Y ahora, después de estas amenazantes preguntas viene la respuesta: el día del Juicio Final: un tremendo temblor golpea la tierra. El clímax de este terrible acontecimiento es acompañado por redobles de tambores. Entonces se oye la última trompeta: las tumbas se abren, todas las criaturas emergen de ellas, gimiendo y temblando. Luego marchan en enormes procesiones: ricos y pobres, reyes y aldeanos, toda la Iglesia con sus obispos y papas. Y todos sienten igual temor, todos gritan y lloran de la misma manera pues a los ojos de Dios no hay hombres justos. Como desde el otro mundo, la última trompeta vuelve a sonar. Finalmente después de que se han levantado de sus tumbas y la tierra queda silenciosa y desierta, se oyen sólo el sonar del pájaro de la muerte, hasta que él mismo muere. Lo que sucede ahora está lejos de ser imaginado: no hay juicio divino, ni bendecidos ni condenados, no el Bien y el Mal. Todo ha cesado de existir. Suaves, simples las palabras inundan el aire: ‘Levántate, sí levántate, polvo mío, el descanso ha concluído’. Aquí las propias palabras son suficientes como comentario y no agregaré una sola sílaba, pero el gran crescendo que se inicia en este punto es tan tremendo e inimaginable que yo mismo no se como lo he logrado”.

Aquí os dejo el maravilloso cuarto movimiento “Urlicht” con la gran Janet Baker dirigida por Leonard Bernstein y acompañada por la London Symphony. El texto lo podéis encontrar traducido en el siguiente link (Kareol).

A pesar de esto, cada uno tiene la libertad de no ceñirse a estos programas y sentir la música y dejarse llevar por las sensaciones y sentimientos que seguro
que vais a experimentar con esta sublime obra.

Os dejo una muy notable versión de Vaclav Neumann, uno de mis mahlerianos favoritos, cuya integral con la Filarmónica Checa es casi de culto por la gran calidad de las interpretaciones y por lo difícil que resulta encontrarla en las tiendas, no así en internet, editada por la discográfica checa Supraphon.

La grabación no es la de estudio, sino de la radio francesa, donde la Orquesta Nacional de Francia responde con un sonido compacto y muy ajustado a la analítica lectura de Neumann, siempre tendiendo a diseccionar cada una de las secciones, pero consiguiendo transcender esa casi obsesiva atención al detalle con un cohesión en la lectura que impide que nos quedemos con un mero ejercicio de gimnasia orquestal, sino con la emotividad intrínseca de la obra.  El coro es el de Radio France, y las voces, excelentes por cuerpo y musicalidad de la contralto Daphné Evangelatos y la soprano Gabriela Benackova.

Gustav Mahler-Sinfonia nr 2. “Resurrección” (link de descarga)

Gabriela Benackova (soprano)

Daphné Evangelatos(contralto)

Corio de Radio France

Orquesta Nacional de Francia-Vaclav Neumann.

Mis Favoritos: sinfonías 7, 8 y 9 de Dvorak

24 Setembre 2009

 dvorak

Las tres últimas sinfonías del checo Antonín Dvorak son piezas claves en el repertorio orquestal del romanticismo tardío. Gran amigo y seguidor de Brahms, Dvorak respeta las formas clásicas en la sinfonía, sin renunciar, sobre todo en las dos últimas, a una variedad melódica abrumadora, que bebe de las fuentes del folklore.

La Sinfonía nº9 “del Nuevo Mundo” es una de las obras más famosas de la música clásica, y todas sus melodías son conocidas y reconocidas por cualquier persona, incluso sin saber que son, ya que han inundado los anuncios, forman parte de las BSO de películas, series de animación, e incluso sus melodías han inspirado canciones a todo tipo de grupos, desde folk hasta el heavy.

Sinfonía nº 7 en re menor, Op. 70 (1885)

El espectacular ascenso de Antonín Dvorak hasta alcanzar fama internacional a finales de la década de 1870 vino seguida rápidamente de multitud de encargos procedentes de toda europa. Esencial para su floreciente carrera fue el éxito con el público británico en la década de 1880. Concretamente, se aferraron a su Stabat Mater, y Edward Elgar estaba entusiasmado con su Sexta Sinfonía. Las solicitudes de los importantes festivales corales de Birmingham y Leeds dieron lugar a una cantata, un oratorio y una misa de réquiem, pero tal vez el encargo más relevante provino de la Philharmonic Society of London cuando le pidió una sinfonía.

La consiguiente Séptima Sinfonía se considera de forma generalizada su mayor obra sinfónica (incluso se le llegó a llamar “la quinta” de Brahms). Dvorak la sometió a una rigurosa revisión antes de darle su forma definitiva. El primer movimiento exhibe una intensidad y una inminencia sin igual en toda su producción, y el movimiento lento es uno de los más profundos, con su mágico solo de trompa. El scherzo, basado en el entrecruzamiento de ritmos de danza popular checa denominada furiant, recupera la intensidad del primer movimiento, mientras que el último conduce al conjunto a un cierre triunfal. Aunque hubiera ciertas afinidades con Brahms, del que era gran amigo, la personalida de Dvorak no queda nunca en entredicho en esta absorbente partitura.

I.Allegro maestoso

II.Poco adagio.

III.Scherzo – Vivace.

IV.Finale – Allegro.

Dvorak Symphony No. 7 – 1st Movement: Allegro Maestoso -Hong Kong Sinfonietta – Conducted by Daniel Raiskin

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Sinfonía nº 8 en Sol mayor, opus 88 (1889)

Esta sinfonía representó para Dvorak un nuevo punto de partida. Mientras que la Sexta y Séptima miraban más al clasicismo vienés, la Octava está marcada por la experimentación formal más desenvuelta (sobre todo en el primer y último movimiento) y por un lirismo casi sobreabundante. Dvorak la compuso durante el otoño de 1889, gran parte del cual lo pasó en su lugar de retiro en el campo de Vysoká, en el sur de Bohemia.

El comienzo de la obra viene marcado por una melodía sombría y conmovedora que oscila entre las modalidades menor y mayor, antes de que la textura se despliegue con una melodía etérea para la flauta. El movimiento lento ofrece un espectro emocional amplísimo: iniciándose con una melodía majestuosa, casi vocal, parece en ocasiones la auténtica imagen de la vida rural satisfecha; en otros, raya en una violencia metafísica extraordinaria. El scherzo y el movimiento final son mucho más cálidos.

I.Allegro con brío:.

II.Adagio

III.Allegretto grazioso – Molto vivace

IV.Allegro, ma non troppo

Dvorak: Symphony No.8 – 4. Allegro ma non troppo -Los Angeles Philharmonic Orchestra-Zubin Mehta

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Sinfonía nº9 en mi menor, Op.95 “del Nuevo Mundo” (1893)

A principios de la década de 1890, Antonín Dvorak era el compositor más admirado del Imperio Austrohúngaro después de Brahms. Por tanto, no es de extrañar que, cuando se necesitó a un director para el Conservatorio Nacional de Música de Nueva York, su nombre figurase entre los candidatos. Las dos estancias de Dvorak en Estados Unidos, entre 1892 y 1895, le permitieron convertirse en una de las estrellas de la música romántica, creando obras maestras como la Sinfonía “del Nuevo Mundo”, el Concierto para violonchelo, y el Cuarteto de cuerda “Americano”.

Dvorak casi nunca se sintió a gusto en Nueva York, pero adaptó su estilo al público americano dotándolo de una mayor simplicidad argumental, una propulsión rítmica dinámica y, sobretodo, una melodía atractiva y memorable. Esta sinfonía, subtitulada “del Nuevo Mundo”, es un compendio de estas cualidades y fue todo un éxito en su primera representación; rápidamente se convirtió en su pieza orquestal más conocida. Aunque todos sus temas son originales, muchos se encuentran ensombrecidos por los rasgos melódicos que Dvorak detectaba en la música de los espirituales americanos. El resultado es una de las obras más populares del repertorio sinfónico, y sin duda, de la música clásica.

I.Adagio – Allegro molto

II.Largo (primeramente denominado por Dvorak “Leyenda”)

III.Scherzo: Molto Vivace – Poco sostenuto

IV.Allegro con fuoco

 Dvorak 9 – 3. Scherzo (molto vivace) – Filarmónica de Munich -Celibidache

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Para que las podáis disfrutar os dejo las últimas versiones que he escuchado, que sin ser, en mi opinión, las mejores (Kertész, Kubelik o Ancerl) sí nos presentan a un interesante Giulini (menos lento en los tiempos de lo que es habitual en él) y al gran Vaclav Neumann con la excelente Filarmónica Checa en una música que está impresa en su ADN y unas versiones muy, pero que muy notables (sobre todo la 7ª).

dvorakgiuli

Philharmonia Orchestra
London Philharmonic Orchestra
Carlo Maria Giulini, conductor
CD 01
Symphony No. 7 in D minor, op. 70
Symphony No. 8 in G major, op.88
CD 02
Symphony No. 9 in E minor, op. 95 “From the New World”
Overture Carnival, op. 92
Scherzo capriccioso, op. 66

front

La interpretación corre a cargo de la Orquesta Filarmónca Checa dirigida por Vaclav Neumann, en una grabación digital realizada a principios de los 80.

Sinfonía nº7, Sinfonía nº8 y Sinfonía nº9