Archive for the 'Rysanek' Category

1er aniversari. Dos regals per a tots vosaltres.

26 febrer 2010

El bloc acaba de fer un any….

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Moltes gràcies a tots!!!!

PRIMER REGAL: L’últim anell de Knappertsbusch a Bayreuth (difícil de trobar a diferència dels del 56 o 57 i amb un so molt nítid)

SEGON REGAL: Bergonzi canta 31 àries per tenor de Verdi (una autèntica joia)

 

Richard Wagner – DER RING DES NIBELUNGEN

Bayreuth Festival Orchestra, Bayreuth Festival Chorus-Hans Knappertsbusch

Das Rheingold (Part 01, Part 02)

Wotan  Hans Hotter

Donner  Erik Saeden

Froh  Sándor Kónya

Loge  Fritz Uhl

Alberich  Frans Andersson

Mime  Gerhard Stolze

Fasolt  Theo Adam

Fafner  Josef Greindl

Fricka  Rita Gorr

Freia  Elisabeth Grümmer

Erda  Maria von Ilosvay

Woglinde  Dorothea Siebert

Wellgunde  Claudia Hellmann

Floßhilde  Ursula Boese

27/07/1958 

Die Walküre (Part 01, Part 02, Part 03)

Siegmund  Jon Vickers

Sieglinde  Leonie Rysanek

Wotan  Hans Hotter

Brünnhilde  Astrid Varnay

Hunding  Josef Greindl

Fricka  Rita Gorr

Gerhilde  Marlies Siemeling

Ortlinde  Hilde Scheppan

Waltraute  Elisabeth Schärtel

Schwertleite  Maria von Ilosvay

Helmwige  Lotte Rysanek

Siegrune  Grace Hoffman

Grimgerde  Rita Gorr

Roßweiße  Ursula Boese

08/07/1958

Siegfried (Part 01, Part 02, Part 03)

Siegfried  Wolfgang Windgassen

Mime  Gerhard Stolze

Brünnhilde  Astrid Varnay

Wanderer  Hans Hotter

Alberich  Frans Andersson

Fafner  Josef Greindl

Erda  Maria von Ilosvay

Waldvogel  Dorothea Siebert

30/07/1958

Götterdämmerung(Part 01, Part 02, Part 03, Part 04)

 Brünnhilde  Astrid Varnay

Siegfried  Wolfgang Windgassen

Hagen  Josef Greindl

Alberich  Frans Andersson

Gunther  Otto Wiener

Gutrune  Elisabeth Grümmer

Waltraute  Jean Madeira

Woglinde  Dorothea Siebert

Wellgunde  Claudia Hellmann

Floßhilde  Ursula Boese

1. Norne  Jean Madeira

2. Norne  Ursula Boese

3. Norne  Rita Gorr

01/08/1958

Volumen I (CD)

01. Oberto – Ciel Che Feci!

02. Un Giorno Di Regno – Pietoso Al Lungo Pianto

03. I Lombardi – Come Poteva Un Angelo

04. Ernani – Merce Diletti Amici

05. I Due Foscari – Notte, Perpetua Notte

06. Giovanna D’arco – Sotto Una Quercia

07. Alzira – Irne Lungi

08. Attila – Qual Notte!

09. Attila – Che Non Avrebbe Il Misero

10. Macbeth – Ah, La Paterna Mano

Volumen II (CD)

01. I Masnadieri – O Mio Castel Paterno

02. I Masnadieri – Di Ladroni Attorniato

03. Il Corsaro – Eccomi Prigioniero!

04. La Battaglia Di Legnano – La Pia Materna Mano

05. Luisa Miller – Quando Le Sere Al Placido

06. Rigoletto – Questa O Quella

07. Rigoletto – Ella Mi Fu Rapita

08. Rigoletto – La Donna E Mobile

09. Il Trovatore – Di Quella Pira

10. La Traviata – De Miei Bollenti Spiriti

11. I Vespri Siciliani – Giorno Di Pianto

Volumen III (CD)

01. Simon Boccanegra – Sento Avvampar

02. Aroldo – Sotto Il Sol Di Siria Ardente

03. Un Ballo In Maschera – Di’ Tu Se Fedele

04. Un Ballo In Maschera – Ma Se M’e Forza Perderti

05. La Forza Del Destino – Oh Tu Che In Seno Agli Angeli

06. Don Carlo – Io La Vidi E Al Suo Sorriso

07. Aida – Celeste Aida

08. Otello – Dio! Mi Potevi Scagliar

09. Otello – Niun Mi Tema

10. Falstaff – Dal Labbro Il Canto Estasiato

Opera from the Met: Macbeth de Giuseppe Verdi (21-feb-1959)

11 Novembre 2009

warren

Ha habido ciertas representaciones a lo largo de los últimos 50-60 años que han supuesto la recuperación de títulos que ahora parecen totalmente indispensables en el repertorio y que se programan con asiduidad, sobretodo de obras del belcantismo italiano (léase Rossini, Bellini y Donizetti), pero también de Verdi. Una de estas obras ha sido el Macbeth verdiano, y como punto culminante de su recuperación las funciones del Met que aquí os presento.

Aunque con anterioridad se habían dado producciones importantes de la obra, como la que la Callas había dejado en el año 1952 en la Scala, estas no se tradujeron en una recuperación como Dios manda, es decir, en una grabación discográfica, a pesar del nivel estratosférico de la Lady Macbeth de la grecoamericana y de la vibrante dirección del maestro De Sabata, ya que no fue hasta estas triunfales funciones neoyorquinas que la primera compañía americana del disco, la RCA, las llevó al disco de inmediato con idéntico plantel que en el teatro.

La verdad es que las funciones tienen el mismo altísimo nivel que el disco, con el aliciente de la emoción de la toma en vivo, con un sonido decentísimo.

Hablar de Leonard Warren es hablar de una de las voces baritonales más prodigiosas y poderosas jamás grabadas. El instrumento de Warren es grande, homogéneo y de una extensión considerable (hasta el si bemol agudo), y el canto es facilísimo (parece como si no hiciera nada), lleno de matices y con un fiato considerable. Su creación del noble escocés es antológica tanto por el poderío vocal como por su vertiente interpretativa. El personaje de Macbeth es extenso y complejo, con lo que se requiere una voz llena de matices pero a la vez con empuje y resistencia. Es un papel para un auténtico barítono dramático, y Leonard Warren ha sido uno de los más grandes.

Para que lo comprobéis os dejo un video con la bellísima aria “Pietà, rispetto, amore”, del cuarto acto, que corresponden a las funciones que estamos comentando. Atención al espectacular y brillante la bemol con el que cierra el aria.

A su lado brilla con luz propia la malvadísima Lady Macbeth de Leonie Rysanek. Es la Rysanek una soprano dramática, en el sentido más wagneriano de la palabra, que en el repertorio italiano nunca me ha gustado (le recuerdo una horrorosa Amelia del Ballo in Maschera también en el Met), pero consigue en la Lady Macbeth la caracterización perfecta, aquello que queria Verdi para el personaje: “una soprano que cantara bien pero con una voz desagradable, que se arrastre por el escenario,… un demonio de mujer”. La Rysanek se defiende muy bien en el grave, al que ha de descender en muchísimas ocasiones, con unos sonidos oscuros, tenebrosos, y está brillante en las ascensiones al agudo (hasta el re5), con un sonido algo calante pero perfectamente asimilable a las caracterísiticas psicológicas del rol. Una Lady Macbeth redonda.

Os dejo a la Rysanek cantando la celebérrima aria del segundo acto “La luce langue”, en la versión en estudio que antes comentabamos.

 

Redondean el cuarteto protagonista el imponente Banco de Jerome Hines, de rocosa seguridad y gran aplomo, y el brillante Carlo Bergonzi bordando esa joya del repertorio de tenor que es el aria de Macduff del cuarto acto “A la paterna mano”.

De gran interés es la dirección del maestro Leinsdorf, que hace una lectura de gran fibra dramática, con un control absoluto de las grandes escenas de conjunto, partiendo de la revisión parisina de 1865 (como es normal) pero sin la escena del ballet.

Giuseppe Verdi – Macbeth (Parte01, Parte02)

Macbeth – Leonard Warren

Lady Macbeth – Leonie Rysanek

Banco – Jerome Hines

Macduff – Carlo Bergonzi

Malcolm – William Olvis

Duncano – Walter Hemmerly

Una dama di Lady Macbeth – Carlotta Ordassy

Un medico – Gerhard Pechner

Metropolitan Opera Orchestra and Chorus – Erich Leinsdorf

Mis Favoritos: Die Frau Ohne Schatten de R. Strauss

30 Març 2009

(Extraido de la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Die_Frau_ohne_Schatten)

 

frauohne

La mujer sin sombra (en alemán Die Frau ohne Schatten), es una ópera en tres actos compuesta entre 1911 y 1915 por Richard Strauss sobre un libreto del poeta Hugo von Hofmannsthal. Es la sexta ópera del compositor bávaro, señala la cuarta colaboración del distinguido binomio responsable de Elektra, El caballero de la rosa (Der Rosenkavalier) y Ariadna en Naxos (Ariadne auf Naxos). Debido a su extensión, complicado argumento y dificultades vocales y escénicas no conquistó inmediatamente el favor del público; no obstante, se la considera su más completo y aventurado trabajo para el género lírico. En 1946, Strauss reunió los temas principales en la suite orquestal “Fantasía La mujer sin sombra”.

 

Síntesis argumental

 

Personajes

El Emperador – Tenor

La Emperatriz – Soprano

La Aya de la Emperatriz – Mezzo-soprano

Barak, tintorero – Barítono

Su esposa – Soprano

El espíritu mensajero – Barítono

La voz del halcón rojo – Soprano

Aparición de un joven hermoso – Tenor

Una voz de lo alto – Contralto

El guardián de la puerta del templo Soprano

Un tuerto, hermano de Barak – Bajo

El manco, hermano de Barak – Tenor

El jorobado, hermano de Barak – Tenor

Voces de los no natos – Coro infantil

Sirvientes – Tres sopranos

Voces de los guardias nocturnos – tres barítonos

Lugar: las islas del sur. Tiempo: tiempo de cuentos de hadas.

 

Acto I

 

Escena I

El palacio del Emperador. El Alba. El aya de la Emperatriz ve sobre las aguas una luz que se transforma en un mensajero de Keikobard, soberano del mundo espiritual y padre de la Emperatriz, quien le advierte que por no haber concebido, carece de sombra y le comunica que tiene tres días para obtenerla, so pena de regresar por la fuerza al seno paterno y su consorte se volverá de piedra. El Aya ve con buenos ojos la posibilidad de regresar al mundo de los espíritus, pues detesta vivir entre los humanos. El Emperador sale de sus aposentos y le ordena al Aya que cuide de la Emperatriz, mientras él va a un viaje de caza por los próximos tres días, en los que espera encontrar a su halcón favorito, un halcón rojo que le ayudó a cazar a una gacela que posteriormente se transformó en la Emperatriz, pero como la había herido, él le golpeó un ala y la hizo sangrar; el halcón huyó. Tras de que el Emperador se ha ido, sale la Emperatriz de sus habitaciones y recuerda con nostalgia los días en los que ella se podía transformar. A lo lejos alcanza a ver al halcón rojo. Ella lo saluda, pero el halcón llora: “la Mujer no arroja sombra, el Emperador se transformará en piedra.” La Emperatriz recuerda que el día que conoció al Emperador, había perdido un talismán que le daba poderes de transformación, que tenía una maldición escrita; ella desesperada le suplica al Aya que le diga cómo obtener una sombra, a lo que ésta le responde que deberá buscarla entre los hombres. Aunque en un principio titubea, se decide a buscar una sombra, tratando de encontrar a una mujer que se la venda.

 

Escena II

En la casa de Barak, los tres hermanos pelean entre sí por una cosa robada, la esposa de Barak los separa arrojándoles un cubo de agua. Los hermanos se enojan con ella y le reprochan que no tenga hijos. Barak llega y apacigua las cosas. La mujer quiere que sus cuñados se vayan pero Barak la convence de que no lo haga. Él desea hijos, pero la mujer se niega y secretamente jura que nunca los tendrá. Barak parte a vender sus mercaderías y llegan la Emperatriz y el Aya disfrazadas. La esposa quiere que ellas se vayan, pero el Aya le hace ver imágenes de riquezas y lujos que ella puede ganar si vende su sombra. Para lograrlo, la mujer deberá separarse de su marido por los próximos tres días, momento en el cual se cerrará el contrato de venta. La mujer accede, la Emperatriz y el Aya vendrán a casa como “parientes pobres” que se dedicarán a la servidumbre. La mujer escucha que Barak vuelve y se preocupa que la cena no está lista. El Aya conjura su magia y hace que unos pescados se cocinen solos. Ellas parten y de la sartén salen las voces de los niños no natos que le piden a su madre que los deje entrar. La mujer, asustada, apaga el fuego. Llega Barak y se sorprende encontrar que su cama ha sido puesta en otro lado, y asume que el súbito cambio de humor de su esposa se debe a un posible embarazo. Él accede reaciamente a dormir en el piso, mientras los vigilantes nocturnos cantan loas al amor conyugal.

 

Acto II

 

Escena I

En la casa de Barak. El Aya ayuda a Barak a prepararse para el mercado, sale y le propone a la mujer tomar un amante, con sus artes mágicas hace que una escoba cobre vida y se transforma en un joven hermoso. La Emperatriz se siente culpable y escandalizada del carácter de la mujer del tintorero. Vuelve Barak, acompañado de un gran grupo de niños indigentes, ha tenido un excelente día en el mercado y ha comprado grandes cantidades de comida y ha invitado a todos para celebrar, pero la mujer se las arregla para arruinarle su celebración. Los sentimientos de culpa de la Emperatriz crecen, pues Barak es muy amable con ella.

 

Escena II

En el coto de caza imperial. El Emperador, guiado por el halcón rojo, ve entrar a la Emperatriz y al Aya al coto de caza, cosa que no le extraña, pues ella le había indicado que ahí viviría durante los tres días de su viaje. El Emperador se acerca y huele que su esposa tiene olor humano, y resuelve que tiene que matarla, pero el halcón le indica que tendrá que hacerlo con sus propias manos, por lo que el Emperador huye.

 

Escena III

En la casa de Barak. La mujer está embriagada de los sueños de la fortuna que va a poseer al vender su sombra. El Aya droga a Barak y conjura al joven hermoso, la mujer se espanta cuando el hombre se acerca a seducirla y despierta a Barak, pero pronto le reprocha que no haya cuidado su casa y se va al pueblo, dejándolo confundido, la Emperatriz se siente más culpable.

 

Escena IV

En el coto de caza imperial. La Emperatriz tiene pesadillas y premoniciones, se siente culpable por el daño que le va a causar a Barak y tiene visiones del Emperador que entra en un gran templo que ella reconoce como el reino de su padre, mientras coros invisibles profetizan el destino que le espera.

Escena V

La mujer finalmente explota en sus deseos de denostar a su esposo y confiesa que ha tenido amantes en su propia casa y que ha vendido su sombra por un precio sin igual. Barak cree que su mujer se ha vuelto loca, pero cuando acerca una llama y efectivamente ve que ella no arroja sombra, se enfurece. El Aya conjura sus artes mágicas y hace aparecer una espada en la mano de Barak y su mujer implora piedad, la Emperatriz se niega a tomar la sombra, pues está manchada de sangre. Se abre la tierra y devora a los habitantes de la casa.

 

Acto III

 

Escena I

En un subterráneo en el reino de Keikobard. La mujer es atormentada por las voces de los no natos. Barak está en una celda junto a ella y se arrepiente por haber intentado asesinar a su mujer, mientras ella confiesa el gran amor que siente por su marido. Una voz de lo alto los guía por separado hacia unas escaleras.

 

Escena II

En un muelle subterráneo. Llega una barca mágica que lleva a la Emperatriz y al Aya. El Aya intenta convencer a la Emperatriz de que huyan, pero la Emperatriz reconoce las puertas que están detrás de ella como la entrada al Templo de Keikobard y sabe que él la espera detrás de esas puertas; ella despide al Aya y entra por las puertas. El Aya profetiza sobre las torturas que la esperan detrás de las puertas, la mujer y Barak se encuentran por separado con ella, buscándose mutuamente, ella para morir a manos de su esposo, él para perdonarla y protegerla, el Aya los dirige en direcciones opuestas. Intenta entrar al templo y el mensajero la detiene y le hace saber que está condenada al destierro entre los humanos, perdiendo sus poderes mágicos.

 

Escena III

Dentro del templo de Keikobard. La Emperatriz entra en el templo y se dirige a Keikobard, le implora perdón y le pide encontrar un lugar entre los que arrojan sombra. Aparece una fuente de la vida, un guardia le dice que puede reclamar la sombra de la mujer si bebe de la fuente, la Emperatriz está a punto de hacerlo, pero escucha las súplicas de Barak y su mujer y se detiene, no puede adquirir la humanidad robándosela a otros, Keikobard le muestra al Emperador petrificado, salvo por sus ojos suplicantes. A pesar de esto, ella no cede, no beberá de la fuente. La prueba ha sido pasada, la Emperatriz obtiene una sombra y el Emperador vuelve a la vida.

 

Escena IV

En un paisaje paradisíaco. La Emperatriz y el Emperador cantan sobre las bendiciones conyugales. Barak y su mujer se reúnen y ella obtiene su sombra nuevamente. Los cuatro cantan un himno a las alegrías que les esperan, mientras las voces de los no natos se regocijan sobre la vida que les espera.

 

Los personajes

 

El interés de los cantantes en representar los papeles principales de La mujer sin sombra es el carácter psicológico de los personajes, dado que el único que tiene nombre es Barak, mientras que los demás tienen que encontrar su esencia a lo largo de la ópera.

 

Representación

 

La representación de La mujer sin sombra se extiende por aproximadamente cuatro horas y presenta grandes desafíos tanto en el foso orquestal como en el palco escénico, donde sus intérpretes deben poseer suficiente caudal para montar la gigantesca orquesta straussiana. Las mayores dificultades las presenta la alta tesitura del personaje de la Emperatriz, a cargo de una soprano dramática que también debe ejecutar pasajes de coloratura y agudos estratosféricos; no se quedan atrás las exigencias para la Tintorera, que requiere gran resistencia e inmenso poderío sonoro, y la Nodriza, cuya peligrosa tesitura oscila entre las de contralto, mezzo y soprano convirtiéndola en uno de los más temidos y especializados papeles de la literatura operística. Menos exigentes aunque igualmente difíciles, los dos principales papeles masculinos del Emperador y el tintorero Barak, están compuestos para tenor dramático y barítono. Igualmente difícil es encontrar los cantantes secundarias, pues sus partes solicitan cantantes de primer nivel, lo cual hace que esta ópera sea muy costosa.

 

Reconocimiento internacional

 

Demorado por la Primera Guerra Mundial, su estreno tuvo lugar el 10 de octubre de 1919, en la Ópera Estatal de Viena, bajo la dirección musical de Franz Schalk, dirección escénica de Hans Breuer Bühne, escenografía de Alfred Roller y la participación de las dos sopranos favoritas (y encarnizadas rivales) del compositor: Maria Jeritza y Lotte Lehmann a cargo de la Emperatriz y la Tintorera. Días después fue estrenada en la Ópera de Dresde, desde entonces ha permanecido tradicionalmente asociada con esa casa de ópera así como las de Viena y la Ópera Estatal de Baviera en Múnich, Alemania. En 1949, Erich Kleiber la estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires y en 1959 se realizó la prèmiere norteamericana en la Ópera de San Francisco.

 

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, su establecimiento en el repertorio internacional fue impulsado por los directores Rudolf Kempe, Ferdinand Leitner, Leopold Ludwig, Joseph Keilberth, Erich Leinsdorf y en especial, el paladín de Strauss, Karl Böhm, responsable de numerosos estrenos y grabaciones tanto en estudio como en vivo. En 1964, conmemorando el centenario del nacimiento del compositor, Herbert von Karajan en la doble tarea de director orquestal y escénico se despidió como regente de la Opera Estatal de Viena en una serie de celebradas representaciones que reunieron a un memorable elenco encabezado por la soprano vienesa Leonie Rysanek (1926-1998) la más famosa Emperatriz en la historia de esta ópera, y la mezzosoprano berlinesa Christa Ludwig cantando como soprano el papel de la Tintorera. Las acompañaron Grace Hoffmann, Jess Thomas, Walter Berry, Lucia Popp como la “Voz del halcón” y el tenor Fritz Wunderlich en la breve aparición del joven hermoso. En 1966 dirigidas por Karl Böhm, Rysanek y Ludwig fueron nuevamente aclamadas en el estreno neoyorkino acaecido en el flamante edificio del Metropolitan Opera, considerado uno de los hitos en la historia del teatro. Si bien Rysanek cantó la Emperatriz durante casi tres décadas, Ludwig retornó a su cuerda de mezzosoprano para no forzar su instrumento.

 

Directores de orquesta como Wolfgang Sawallisch (el primero en grabarla comercialmente sin cortes y en estrenarla en 1992 en Tokyo y Nagoya en una sugestiva producción de estilo japonés siguiendo la tradición del Kabuki firmada por el actor y director Ennosuke Ichikawa), Sir Georg Solti, Christoph von Dohnányi, Giuseppe Sinopoli y Christian Thielemann, han contribuido al afianzamiento y popularidad de La mujer sin sombra -conocida por la sigla “FROSCH” en la jerga musical, llamada así por el propio Strauss, por las grandes dificulates que enfrentó en su creación, ya que Frosch en alemán significa rana, esto es Die Frau ohne Schatten- con exitosas escenificaciones en París, Berlín, Salzburgo, Hamburgo, Francfort, Stuttgart, Chicago, Londres, Barcelona, Mannheim, Toulouse y Marsella, entre otras plazas líricas. Su compleja dirección escénica y diseños escenográficos han concitado a importantes nombres como Ernst Pöttgen, Nathaniel Merrill, Günther Schneider-Siemssen, Günther Rennert, Götz Friedrich, Nikolaus Lehnhoff, Herbert Wernicke, Robert Carsen, Robert Wilson y el pintor David Hockney.

 

Sus intérpretes

 

A través de los años merecen destacarse otros intérpretes del quinteto vocal principal que contribuyeron a la difusión e impacto de la ópera. Entre las sopranos debe mencionarse a Leonie Rysanek, Christa Ludwig, Ingrid Bjoner, Inge Borkh, Eleanor Steber, Julia Varady, Cheryl Studer, Hildegard Behrens, así como Eva Marton y Gwyneth Jones que cantaron los dos protagónicos femeninos, y Birgit Nilsson (1918-2005) que añadió el personaje de la Tintorera hacia el final de su extraordinaria carrera; como la Nodriza se destacaron Martha Mödl, Elisabeth Höngen, Astrid Varnay, Irene Dalis, Ruth Hesse, Hanna Schwarz y la eminente mezzosoprano eslovena Marjana Lipovsek; los tenores Set Svanholm, Hans Hopf, James King, Rene Kollo, Thomas Moser, Plácido Domingo, Peter Seiffert y Ben Heppner y los baritonos Ludwig Weber, Otto Wiener, Paul Schöffler, Dietrich Fischer-Dieskau, José van Dam y Siegmund Niemsgern. En la primera década del siglo XXI, las sopranos norteamericanas Deborah Voigt y Christine Brewer se han destacado como Emperatriz y Tintorera respectivamente.

 

Selección de grabaciones

  keilberthschatten

1963: Bayerisches Staatsoper – Joseph Keilberth (DISCO 1, DISCO 2, DISCO 3)

Borkh-Bjoner-Mödl-Thomas-Fischer-Dieskau

 

 

Martha Mödl como Die Amme e Ingrid Bjoner como Die Kaiserin, 1963  

 

bohmdie_frau

1977: Wiener Staatsoper-Karl Böhm (DISCO 1, DISCO 2 y DISCO 3)

Nilsson-Rysanek-Hesse-King-Berry

 

sinopolischatten1997: Staatskapelle Dresden-Giuseppe Sinopoli (DISCO 1, DISCO 2 y DISCO 3)

Hass-Voigt-Schwarz-Heppner-Grundheber