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DUES VERSIONS DELS CAPULETI

8 Octubre 2009

bellini-cappulett

Des de que aquesta òpera va tenir unes triomfals funcions al Teatre alla Scala als anys seixanta amb la Scotto i Aragall com Julieta i Romeo, amb el Tebaldo de Luciano Pavarotti i la direcció del mestre Abbado, aquesta òpera ha tingut una revifada  notable que ha anat acompanyada per una sèrie de gravacions totes elles notables.

La primera gravació en estudi important és una de les que us presento, de l’any 1975 protagonitzada per un trio de cantants també de luxe: Beverly Sills. Janet Baker i Nicolai Gedda. Després vindria una altra de l’EMI gravada en les funcions del Covent Garden amb el gran duo format per la Gruberova i la Baltsa i dirigides primorosament pel Riccardo Muti. Més tard vindria el notable trio Mei-Kasarova-Vargas, i aquest any l’edició de DG dels concerts a Viena protagonitzats pel duo de dives actuals Anna Netrebko i Elina Garanca (que és l’altra versió que us comento).

Els Capuleti de Bellini  és una tragèdia lírica en dos actes amb llibret de Felice Romani que ens narra la història de Romeu i Julieta sense passar per Shakespeare, ja que en aquella època (es va estrenar al 1830) moltes de les obres de l’anglès encara no havien arribat a Itàlia. Per això, es creu que Romani es va basar directament en les fonts originals del segle XVI  (les mateixes que va fer servir Shakespeare).

Les dues versions són notables.

Les Julietes de la Sills i de la Netrebko són vocalment oposades. Mentre la Sills era una soprano lleugera especialista en aquest repertori, la Netrebko és una lírica ample que insisteix en fer-ho. Les dues estan força bé, amb una concepció del personatge allunyada de la típica bleda, donant-li maduresa al personatge i aconseguint una caracterització completa. Vocalment la Sills té la veu perfecta pel personatge però ja començava a estar una mica madureta, el que es tradueix amb alguns sons una mica dubtosos, això sí, el cant és excel·lent, amb un fraseig i un cant legato de manual. Per la seva part, la Netrebko posa a disposició del personatge la seva magnífica veu, avellutada i carnal, amb aquell color ombrívol però irresistiblement bell. El seu cant, per contra, no es tan ortodox, amb respiracions estranyes (que de vegades tallen el frasseig) i amb atacs a les notes agudes extremadament prudents que produeixen trencaments en la línia i en la fluïdesa del cant.

Si les Julietes eren notables i de vocalitat diferènciada, els Romeos són excel·lents.

Tant el Romeo de la Baker com el de la Garanca són una delícia per a l’oïda. Per una part les dues canten un Romeo d’una empenta juvenil irresistible, romàntics, guerrers i apassionats. La Baker emet el seu cant amb una facilitat sorprenent, fluint amb la naturalitat del que està parlant, amb una interpretació del personatge dramàticament i vocalment completes. La Garanca també aconsegueix una interpretació dramàticament excel·lent, si bé el cant no té la naturalitat de la seva il·lustre predecessora, ara, la veu és irresistiblement bella i sobrada de facultats.

Per últim, entre el Tebaldo de Nicolai Gedda i el del maltès Joseph Calleja en quedo sense cap mena de dubte amb el del tenor suec, que si bé també ja està bastant granadet, s’imposa perquè presenta un cant molt més natural i valent, amb una solidesa tècnica i d’estil fora de l’abast de l’estranya tècnica i veu aflautada del jove tenor.

Pel que fa a la direcció, les dues són complementàries partint del mateix principi: impuls dramàtic. Ara bé, la de Patanè és més brusca i vibrant, mentre que la de Luisi és més estilista i matisada.

front cover

Vincenzo Bellini – I CAPULETI E I MONTECCHI (CD01, CD02)

Beverly Sills – Julieta

Janet Baker – Romeu

Nicolai Gedda – Tebaldo

Raimund Herincx – Lorenzo

Robert Lloyd – Cappelio

New Philharmonia Orchestra – Giuseppe Patanè

Vincenzo Bellini – I CAPULETI E I MONTECCHI (CD01, CD02)

Anna Netrebko – Julieta

Elina Garanca – Romeu

Joseph Calleja – Tebaldo

Robert Gleadow – Lorenzo

Tiziano Bracci – Cappelio

Wiener Symphoniker – Fabio Luisi

 

Esforzada Norma

6 Octubre 2009

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De salida hay que decir que Beberly Sills no tienía la voz adecuada para cantar el papel del Norma: es una voz de soprano ligera con una buena disposición para papeles de más enjundia dramática que los que le corresponden por naturaleza (como puede ser su magnífica Violeta).

La Sills lo sabía, y en vez de intentar llevarse el gato al agua falseando la parte (como otras ligeras hacen y han hecho), opta por forzar la voz al máximo, y aquí está el gran lastre de su versión.

Canta la Sills por encima del límite de sus facultades y eso se traduce en que la voz suena vibrada en exceso y afeada. Es en los pasajes más elegiácos y en los notables y exigentes recitativos donde se evidencia más esto: la cantante ensancha la voz para darle más peso de lo natural, y el esfuerzo se traduce en un vibrato exagerado que afea la voz y todo el canto en general. En los pasajes más agitados está mejor, ya que al no tener que sostener las notas tanto tiempo la emisión no se resiente. Así, si el Casta Diva queda bastante disminuido la cabaletta resulta brillante. Esa es la tónica de toda la grabación.

En lo que respecta a su versión, fuera del ámbito puramente vocal, su Norma es bastante académica, sin arrollar en los momentos de gran impulso (In mia man), ni ser excesivamente etérea en los más contemplativos (Casta Diva o todo el final de la obra), ni caer en amaneramientos insoportables (como otras que todos conocemos). Es una Norma digna.

En cuanto a la Verrett he de decir que, siendo una de mis mezzosopranos favoritas, en esta versión la he encontrado un poco desganada en todos los aspectos, tanto vocal como dramáticamente. Sólo parece implicada en su soliloquio de salida, donde frasea con muy buen gusto. Pero en los dúos la encuentro poco aplicada, quedando su compañera bastante mejor que ella en intención y canto (que no en voz).

El Pollione de Di Giuseppe es más ligero de lo que normalmente estamos acostumbrados (Del Monaco, Corelli, Domingo, Vickers,…). Parece una norma no escrita que el papel del guerrero romano lo tenga que cantar un lírico spinto o un drámatico, cuando esta vocalidad no existía en el 1831, año en que se estrenó la obra. El cantante del estreno Norma fue Domenico Donzelli un tenor bragado en papeles como Il Conte Belfiore del Viaggio rossiniano, y que llegó a estrenar papeles como Il Bravo o Ugo, conte di Parigi, de vocalidad cercana a la del baritenore rossiniano pero alejadísimas de lo que después sería el primer tenor verdiano o el spinto. Así pues por vocalidad, Alexander parece más filológico que estos grandes nombres, incluso en la técnica de canto, con da capos con variaciones en las agilidades (tampoco esperéis cosas tremendas), pero el timbre es vulgar, e incluso un poco opaco, al mismo tiempo que su interpretación no aporta nada al personaje.

Respecto a la dirección de Levine la he encontrado errática, ya que tienda a explotar al máximo los contrastes, sobretodo de volumen, con unos tempos un poco acelerados. Las explosiones orquestales son tremebundas y totalmente innecesarias, buscando un efecto que, por lo menos a mi personalmente, me han generado indiferencia y rechazo. Lástima, porque la orquesta estaba en muy buena forma.

Vincenzo Bellini – NORMA (CD01, CD02)

NORMA Beverly Sills

ADALGISA Shirley Verrett

POLLIONE Enrico Di Giuseppe

OROVERSO Paul Plishka

CLOTILDE Delia Wallis

FLAVIO Robert Tear

JOHN ALLDIS CHOIR

New Philharmonia Orchestra-JAMES LEVINE

Una Traviata excelente

27 Juliol 2009

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La neoyorquina Beverly Sills (Brooklyn, 1929) cantó a lo largo de su carrera innumerables funciones de La Traviata, papel que debutó con solo 22 años cuando trabajaba en la Charles Wagner Opera Company en gira por toda Norteamérica y Violetta es uno de sus papeles emblemáticos. Cuando grabó esta versión al inicio de los 70s conocía la parte como la palma de su mano.

Si bien la Sills no era una soprano dramática de coloratura (a lo Callas) aportaba al rol más drama, detalles y colores que otras famosas Violettas (véase Sutherland o Moffo). Su encanto y brillantez en el primer acto son innegables culminando un “Sempre libera” maravilloso en coloraturas y agudos. En el segundo acto, junto al Giorgio Germond de Panerai, el canto es más lírico y muy bellamente fraseado (casi tan bello como la Caballé), en un dúo que quizás sea lo mejor que le he escuchado a la Sills nunca, con un “dite alla giovine” tan desgarrador como etéreamente lírico. Pero el completo triunfo de la Sills, aunque parezca mentira, está en el cuarto acto, donde aporta una intensidad tremenda al personaje con una voz que suena vulnerable y frágil.

El Alfredo de Gedda es otra razón para tener muy en cuenta esta Traviata. La voz ya había pasado su mejor momento, sin todavía estar en franco declive, pero el papel no tiene ningún escollo que el elegante fraseo y perfecta técnica del tenor no puedan solventar sin problema. En “De mie bollenti spiriti” parece que la línea y la voz se ajusten exactamente al texto, y la cabaletta “O mio rimorso” está cantada como nadie y rematada con un do espectacular. En el tercer acto oscurece la voz y en el cuarto acto remata la actuación con una excelente prestación en el dúo “Parigi o cara”

Rolando Panerai, que ya era todo un veterano, es un notable Germont. Este señor representa el cantante de ópera de la vieja escuela que siempre sabe lo que canta y lo hace con rigor. Panerai, además, tiene la ventaja de que es un notable intérprete, con lo que a su buena labor vocal se le une una magnífica caracterización. En el dúo con Violetta se muestra severo, sin artificios, en “Di Provenza” es paternal sin llegar a lo cursi, y en la última escena de la ópera refleja en su canto la culpabilidad como pocos.

El italiano Aldo Ceccato hace una lectura sin amaneramientos, ni frivolidades, y lo más importante, sin cortes. La captura de las voces es excelente mientras que la de la orquesta es un poco saturada (como de iglesia).

Es una excelente Traviata con un gran elenco de cantantes, ¿qué más se puede pedir?

(CD01, CD02)